martes, 7 de mayo de 2013

TECNOLOGIA MILITAR DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL 

Bayonetas.

la bayoneta se inventó en Bayonne, Francia, al principio del siglo XVII. El hecho de que todavía fuera de uso común durante la Primera Guerra Mundial puede parecer inadecuado cuando se compara a los avances que hubo en tecnología armamentística, caracterizados por la artillería, las granadas y los gases venenosos. De todos modos la bayoneta fue utilizada por todos los bandos de 1914 a 1918, aunque su uso fuera más de carácter psicológico que práctico.

El ejército alemán desarrolló más tipos de bayonetas que todos los otros ejércitos combinados. Crearon adaptadores especiales para que las bayonetas enemigas se pudieran acoplar al rifle alemán por excelencia, el Gewehr 98.


La mayoría de bayonetas eran de diseño muy simple, con forma de cuchillo, aunque existieron variaciones. Por ejemplo, los franceses diseñaron una hoja con forma de aguja para sus rifles Lebel. Los alemanes también desarrollaron una bayoneta especialmente mortífera que llevaba dientes, dándole la apariencia de una sierra por la parte trasera.





Lanzallamas.


El lanzallamas, que llenaba de terror a los soldados franceses y británicos cuando era utilizado por el ejército alemán durante las fases tempranas de la Primera Guerra Mundial en 1914 y 1915 (y que rápidamente fue utilizado por ambos) no era un arma especialmente innovadora.


El lanzallamas fue inevitablemente rediseñado y perfeccionado durante los siglos siguientes, aunque los modelos vistos durante los días tempranos de la Primera Guerra Mundial fueron desarrollados durante el cambio de siglo del XIX al XX. Los alemanes probaron dos modelos de lanzallamas (o Flammenwerfer en alemán) al comienzo del siglo XX, uno grande y uno pequeño, ambos desarrollados por Richard Fielder.


El primer uso notable del lanzallamas fue en un ataque sorpresa contra los ingleses en un pueblo de Holanda, Hooge. A las tres y cuarto de la madrugada el día 30 de julio de 1915 los alemanes hicieron uso efectivo de sus lanzallamas portátiles.


Durante la Guerra los alemanes lanzaron un total de 650 ataque con lanzallamas. No existe un número oficial de ataques británicos y franceses.





Granadas



Las granadas fueron consideradas practicas para operaciones de asedio hasta que los estrategas alemanes se fijaron en ellas durante el conflicto Ruso-Japonés de 1904.
Igual que en muchas otras cosas cuando comenzó la Guerra en agosto de 1914, los alemanes llevaban la delantera en el desarrollo de granadas. Mientras comenzaba la guerra los alemanes ya tenían preparadas setenta mil grandas de mano, junto con ciento seis mil granadas de rifle.
Las granadas, ya fueran de mano o lanzadas con un rifle, se detonaban de dos maneras: por impacto (percusión) o por mecha (tenían un temporizador que las hacía explotar al cabo de un tiempo determinado).
El desarrollo de granadas pronto despegó y por lo menos en el frente oriental las granadas defectuosas y caseras fueron desapareciendo a medida que aparecieron nuevos modelos.
Las granadas de rifle se colocaban en un dispositivo especial acoplado al cañón del rifle y salían disparadas utilizando cartuchos de fogueo. Este tipo de granadas nunca llegaron a ser populares, y eran correctamente acusadas de ser poco precisas. Los alemanes dejaron de crear granadas de rifle en 1916, aunque siguieron experimentando con modelos revisados y rediseñados.
Los británicos y los alemanes se resistían a dejar de utilizarlas. Los británicos, que habían sido pioneros de su uso, junto con los franceses mejoraron el alcance de las granadas de rifle de una media de 180-200 metros hasta la impresionante cifra de 400 metros (granadas con estabilizadores).





Ametralladora.

La ametralladora era un aparato muy primitivo cuando la Guerra comenzó en agosto de 1914. Las ametralladoras de todos los ejércitos eran mayormente del tipo pesado y concluyentemente poco aptas para el transporte por soldados de infantería. Cada una pesaba entre treinta y sesenta kilos sin monturas ni provisiones.


La ametralladora de 1914 requería un equipo de cuatro a seis operarios. En teoría podía disparar de cuatrocientos a seiscientos proyectiles de bajo calibre por minuto, cifra que se dobló a finales de la guerra.

Las ametralladoras eran colocadas en grupos para defender posiciones de manera constante.
Pronto surgieron nuevas variantes, y los alemanes decidieron invertir en el concepto desarrollado por Hiram Maxim.
Maxim diseñó una ametralladora que utilizaba el retroceso ( que era causa del gas que salía disparado debido a la explosión de la carga explosiva de las balas) para utilizar el mecanismo del arma de manera continua. Su diseño inicial permitía una capacidad de disparo de hasta seiscientas balas por minuto, aunque su peso era demasiado alto, 62 kilos, por lo tanto las ametralladoras se utilizaban para cubrir a la infantería más que para atacar.

Rifles.

A pesar de los avances en los campos de la ametralladora, el mortero y la tecnología de las granadas, todos eran superficiales en comparación con el rifle, que se convirtió en el arma más crucial de infantería, presente en todos los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. La pistola y el rifle fueron armas clave en el campo de batalla.
En términos de alcance, la media durante la Guerra estaba alrededor de los mil cuatrocientos metros, aunque solo se podía asegurar la precisión alrededor de los seiscientos metros.
El disparo de precisión como práctica militar ha demostrado su necesidad a través del tiempo, pero se le dio importancia especial durante la guerra de trincheras.
Trabajando día y noche, francotiradores experimentados funcionaban esencialmente como asesinos, apuntando a cualquier objeto que se moviera tras las líneas enemigas.
Aunque el número total de bajas reclamado por francotiradores fue bajo (aunque algunos guardaban las cuentas de sus “muertes” y llegaban a las tres cifras) jugaban una parte importante en acabar con
la moral enemiga.
Los soldados sabían que no podían andar libremente por trincheras expuestas y que cualquiera que fuera lo suficientemente ignorante como para echar un vistazo sobre el parapeto de la trinchera podía recibir un balazo entre los ojos, como solía suceder.
Los rifles utilizados por francotiradores variaban según la necesidad. Normalmente se utilizaba el Springfield estadounidense en el bando aliado y el Mauser en el alemán.


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